Te recuerdo en cada uno de los besos del metro, en cada roce de manos accidental y en cada abrazo desmedido.
Te recuerdo en cada guiño de ojos, en cada mirada brillante y en cada sonrisa de esperanza.
Te recuerdo en cada persona que llora a escondidas entre vagones, en cada grito de agobio y en cada suspiro de alivio
Te recuerdo en cada una de las películas que vimos, en cada una de las fotos que nos hicimos y cada una de las veces que nos caimos para volver a levantarnos.
Te recuerdo en cada reencuentro afortunado y en cada final sin despedida. En cada momento de felicidad de los últimos años pero también, en los últimos meses, en los más amargos.
Te recuerdo a todas horas. Y, pese a que muchas veces dudo de si tienen más peso los recuerdos que duelen que los alegres, siempre termino llegando al mismo punto y es que todos esos recuerdos me ayudan a conocerme mejor y a sanarme por dentro.
Así que por todo lo disfrutado, por todo lo sufrido, por todo lo amado y por todo lo vivido, te quiero, te quiero seguir recordando.
Dubhe