Relatos 32

Para los niños

Las altas colinas, las cuestas,
de estadísticas
están ante nosotros.
la subida escarpada
de todo, sube,
sube, mientras todos nosotros
bajamos.

El siglo que viene
o el siguiente,
dicen,
habrá valles, pastos,
nos podemos encontrar allí en paz
si llegamos.

Para subir estas cumbres venideras
una palabra para ti, para
ti y para tus hijos;

estad juntos
aprended las flores
id ligeros

 

 

For the children

The rising hills, the slopes,
of statistics
lie before us.
the steep climb
of everything, going up,
up, as we all
go down.

In the next century
or the one beyond that,
they say,
are valleys, pastures,
we can meet there in peace
if we make it.

To climb these coming crests
one word to you, to
you and your children:

stay together
learn the flowers
go light

 

 

Gary Snyder. La isla de la tortuga

Relatos 31

‘¿Mi patria? Mi patria está allí donde llueve.’

 

Canción de pastores del Norte de Somalia

Sacado del libro Ébano de Ryszard Kapuscinski.

relatos 30

 

Soy todas mis edades. Las náuseas de mi adolescencia, la adultez que niego mientras pago cuentas y hago el almuerzo, la vejez prematura que me arrincona poco a poco hacia la soledad. Pero, más que nada, soy esta infancia absoluta que atraviesa toda mi vida: mi ingenuidad, mi valentía, mi risa y mis lágrimas. Todo nace y muere en mi niña infinita.

 

Del muro de Mar Violeta

Relatos 29

Quienes hablamos de politizar la alegría no estamos encarnando una nueva versión de Mr. Wonderfull. No tiene nada que ver con eso. Politizar la alegría no es más que resiliencia. Es estar con tu vecina a la que han machacado por todos los sitios y ver cómo hace de su desgracia algo que le permite reírse incluso de sí misma. Es verte a ti misma reponerte de dolores con una carcajada porque ya has llegado al límite del absurdo. Es ver cómo la gente inventa recetas nuevas para poder luchar contra lo que le oprime construyendo ratillos conjuntos. Es la creatividad inmensa de los pueblos precarios. La cocina exquisita de las clases más pobres… Es entender que la sociedad no sólo nos quiere falsamente alegres, sino deprimidas, solas, aisladas y tristes. Una persona que politiza la alegría lo hace contra todo pronóstico uniéndose a otras para combatir, compartir y luchar contra las adversidades. Politizar la alegría tiene más que ver con el poema de Benedetti que con imponer una forma superficial de estar alegres. Tampoco quiere decir que la tristeza no tenga cabida. La alegría profunda y la tristeza profunda (no la que se te muestra en los medios y la que la sociedad te exige) se parecen a veces demasiado. Quienes hablamos de alegría como resistencia simplemente estamos diciendo que no existe una única forma de luchar y de hacer política y que a veces donde tú ves una verbena hay toda una forma de construir sociedad y de establecer valores que también son políticos.

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría

Mario Benedetti

 

 

del muro de Mar Gallego

Relatos 28

(…)

No necesito disfraz

Aquí está mi cara

Hablo por mi diferencia

Defiendo lo que soy

Y no soy tan raro

Me apesta la injusticia

(…)

¿El futuro será en blanco y negro?

¿El tiempo en noche y día laboral

sin ambigüedades?

¿No habrá un maricón en alguna esquina

desequilibrando el futuro de su hombre nuevo?

(…)

Mi hombría es aceptarme diferente

Ser cobarde es mucho más duro

Yo no pongo la otra mejilla

Pongo el culo compañero

Y ésa es mi venganza

(…)

¿Tiene miedo que se homosexualice la vida?

Y no hablo de meterlo y sacarlo

Y sacarlo y meterlo solamente

Hablo de ternura compañero

Usted no sabe

Cómo cuesta encontrar el amor

En estas condiciones

(…)

Mi hombría fue difícil

Por eso a este tren no me subo

Sin saber dónde va

(…)

Hay tantos niños que van a nacer

Con una alita rota

Y yo quiero que vuelen compañero

Que su revolución

Les dé un pedazo de cielo rojo

Para que puedan volar

 

 

Pedro Lemebel – Manifiesto (hablo por mi diferencia)

Relatos 27

«Y en todos los crueles y difíciles momentos que yo me encontré, siempre desee ser un niño pequeño de nuevo. No porque todas las cosas fuesen más fáciles cuando eras niño; no porque no fueras responsable de nada, incluido tú mismo; ni siquiera porque la vida era mucho más simple: porque simplemente tenías todo el derecho a tener miedo, a gritar, a llorar de corazón siempre que te sentías así, sin tener a nadie culpándote de que no fueras fuerte.

Puedes quejarte en el momento en el que eches de menos o necesites a alguien. Puedes gritar cuando tengas miedo. Puedes llorar cuando te sientas solo. Tienes todo el derecho de llorar en tu primer día de colegio si te sientes solo y aterrado por este cambio repentino que tuvo lugar en tu vida.

¡Si eres un niño no tendrás que reírte falsamente cuando por dentro estés ardiendo solo para aparentar que eres fuerte y estás genial! Por aquel entonces tú tenías todos estos derechos, hasta que empezaron a decirte que tenías que ser un ‘adulto’: que podías estar muriéndote por dentro y aun así seguir forzando una sonrisa.

No me importaría perder el título de ‘adulto’ si es todo lo que tengo que perder para recuperar mi vida infantil y mis derechos infantiles otra vez. Solo deseo que ésto sea posible. Porque tener que actuar como un adulto a veces es muy doloroso»

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«And in all those cruel, difficult moments I encountered, I always wished I would be a little kid again. Not because everything was easier when you were a child; not because you weren’t responsible for anything including yourself; not even because life was much more simple, but simply because you had all the rights to scream, to shout, to cry your heart out whenever you felt like it without having anyone blaming you for not being strong:
You can wail the moment you feel that you miss or need anyone. You can scream when you’re afraid. You can cry when you’re left alone. You have all the rights to weep when it’s your first day at school and you’re alone and terrified from this sudden change that took place in your life.
If you’re a kid, you won’t have to fake a smile when your insides are burning just to seem strong and fine! Back then, you had all these rights — until they started telling you that you’re a ‘grown-up’ now and you shouldn’t be crying; that you should be strong and responsible; that you might be dying from inside but still you must manage to smile.
I just don’t mind losing that ‘grown-up’ title if that’s all I have to lose in order to regain my childhood life and my childhood rights again. I just wish it were possible. Because having to act as a grown up is very painful sometimes.»

 

anónimo publicado en berlin-artparasites

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

pintura de guillermo lorca garcia

Relatos 26

Siempre que me decido
a la muerte
y me preparo,
algo sucede.

Sucede, por ejemplo,
un vuelo transatlántico,

o una mujer alada
sucediendo oceánica
al timón de mis sábanas.

Sucede, por ejemplo,
que los flamencos migran.

Sucede que un incendio
necesita mi agua,
sucede que una lágrima
necesita mi fuego.

Sucede que despierto y anidan golondrinas
en el alfeizar roto
que hay bajo mi ventana.

Sucede que me mato
y una mujer desnuda
llega y me resucita,
que alguien canta bonito
al fondo de la sala,
que una huelga se gana,
que una presa se fuga.

Me sucedes y entonces
sucede, por ejemplo, que amanece temprano
que una flor se abre hueco
en el muro de mi casa
y que estuvo ahí siempre
pero ahora la veo.

Siempre que me decido a saltar,
cierro los ojos,
caigo sin hacer ruido
y me nacen las alas.

 

Cénix C. Callejo (Ad Libitum)

relatos 25

Lo más dificl de reconciliarse con uno mismo

es asumir que uno está en guerra

es

dividir la trinchera que es el cuerpo

en vencedores y vencidas

y dejar que las perdedoras, adentro,

escriban la historia

que una, uno

borró de sí mismo.

Lo más dificil de reconciliarse con una misma

es mirar a los puños propios,

reconocer en ellos

la anatomía exacta

que encaja

con la herida.

Ver al enemigo, dentro,

no como a un otro

que expulsar,

sino como a uno mismo,

una parte de tanto

que somos acá dentro

y aprender que curarse a veces

no consiste, tan solo, en curar la herida.

A veces es, también, curar al puño.

La rabia del puño, el dolor del puño.

el arrepentimiento,

la culpa

e, incluso,

el rencor

del puño.

Lo más difícil de reconciliarse con uno mismo

es mirarse al espejo,

decir con total convencimiento

«fui yo»

y saber abrazarse

después

de confesar.

 

 

 

Cénix C. Callejo (Ad  Libitum)

relatos24

No me siento perdida

Es solo que no sé dónde termina el mar que llevo

dentro

y a veces me ahogo.

 

Elvira Sastre – Aquella nuestra orilla

Relatos 23

«La sinceridad contigo mismo, el aceptar cómo te sientes y hacer participe al otro de eso.»